El lago Atitlán y Chichicastenango

Después de visitar Antigua Guatemala decidimos pasar unos días en el lago Atitlán para explorar este lugar único rodeado de volcanes.

¿Cómo llegar desde Antigua Guatemala a Panajachel?

En este trayecto se tardan aproximadamente 2:30h-3h y hay dos opciones:

  1. Tomar un bus local desde la 4ta Calle Poniente, cuyo costo es de unos 40 GTQ (4,70 €). No hay horarios claros, así que la opción es esperar. Muy latinoamericano eso de esperar y esperar a que salga un bus.
  2. La opción más cómoda y más rápida (aunque un poco más cara) es el shuttle, que ofrece un servicio puerta a puerta y se puede contratar en cualquier agencia de la ciudad. Estos shuttles te recogen en Antigua a las 5:30, 08:00, 12:00 o 16:00. A nosotras nos costó 70GTQ (8€) cada una con la agencia Centroamericana Travel Agency.

¿Dónde dormir en la lago Atitlán?

En el lago hay varios pueblos, pero al que se puede acceder más fácilmente por carretera es a Panajachel, a los demás hay que acceder en barca desde Pana (diminutivo de Panajachel). Así que por comodidad nosotras preferimos establecer base en Pana, donde hay muchos más servicios y opciones de alojamiento y desde allí hacer excursiones de día a los otros pueblos. No os esperéis grandes lujos en el Lago Atitlán, todo es bastante sencillo, pero el precio no siempre se corresponde con esta sencillez.

En Panajachel nos quedamos en Pana House 4 noches por 69€ (Hab. doble con baño privado). Un sitio muy correcto y con cocina muy completa, la verdad es que estuvimos muy muy a gusto.

¿Qué hacer en el Lago Atitlán?

El lago Atitlán está rodeado por 3 enormes volcanes (Atitlán, Tolimán y San Pedro), así que la simple visión del conjunto es un espectáculo en sí. Cuando bajéis la carretera desde Sololá tendréis unas magníficas vistas desde la altura, pero además desde los embarcaderos de los pueblos hay distintas perspectivas del lago y sus gigantes protectores.

Como hemos dicho, Panajachel es el pueblo con más servicios del lago y donde se encuentran la mayoría de agencias turísticas, pero el pueblo en sí no tiene mucho atractivo, aparte de la vista desde sus embarcaderos. Para ir a otros pueblos hay que utilizar barcas públicas (más baratas) o contratar un tour que os lleve a varios pueblos en un día.

Hay que tener en cuenta que en el Atitlán se produce un fenómeno peculiar llamado Xocomil. Es un viento bastante fuerte que suele llegar por la tarde y provoca olas y remolinos algo peligrosos, así que es recomendable moverse en las barcas hasta las 14:00-15:00 de la tarde, no más tarde. Por tanto tendréis que visitar los pueblos bien pronto por la mañana si queréis evitar el temido Xocomil.

En Panajachel hay dos embarcaderos y los precios del transporte son bastante poco negociables:

  • Uno está a la derecha del pueblo (mirando hacia el lago), al final de la Calle Santander, y de ahí salen las barcas que llevan a San Marcos y San Pedro la Laguna, con varias paradas intermedias. Cuesta 25 GTQ por trayecto (2,94€) hasta el punto más alejado.
  • Al otro embarcadero, a la izquierda del pueblo, se llega por la calle Rancho Grande y de allí salen las barcas a Santiago Atitlán por 55 GTQ i/v (6,47€). En este embarcadero es donde más barcos turísticos hay, así que os gritarán de todos sitios ofreciendo tours, pero si no estáis interesados en hacerlos simplemente pedid que os indiquen dónde están las barcas públicas.

En el Atitlán dicen hay un pueblo para cada persona, así que cada viajero hace rutas distintas e invierte tiempo en el pueblo que más le conquista. Nosotras invertimos dos días en recorrer el lago.

El primer día tomamos la barca (25GTQ) hasta San Pedro La Laguna. Todos los pueblos del lago están en mucha pendiente, así que preparaos a ejercitar los gemelos. En San Pedro merece la pena subir a la parte alta para ver la plaza, con su enorme estatua del santo que da nombre a la población, y para ver su mercado. Todo San Pedro está lleno de murales, muchos de ellos en lengua maya, y sobre todo dan mensajes de positividad, de paz, de amor y sobre todo de religión. Dicen que San Pedro es también el pueblo de la fiesta nocturna, pero nosotras nos fuimos antes de que cayese la noche.

Si os sentís con ganas de caminar (y de subir cerros) se puede ir andando hasta San Juan La Laguna, a 2km de San Pedro. Nosotras no lo hicimos, sino que decidimos tomar otra barca (10GTQ) hasta San Marcos La Laguna, el pueblo más hippie y místico del lago. Suena idílico, pero en realidad está atestado de extranjeros amigos del yoga, la espiritualidad y las ceremonias de curación, ya que el lago Atitlán dicen que tiene una fuerza mística y una energía que no se encuentra en ningún otro lugar del mundo.  Leímos que San Marcos era el pueblo más bonito del lago, pero la verdad es que no nos lo pareció. Tiene una plaza mona, una iglesia curiosa y muy buenas vistas de los 3 volcanes desde su muelle, pero si no estás interesado en hacer un retiro espiritual nos pareció que el pueblo no ofrece mucho más.

Desde San Marcos regresamos a Panajachel al medio día para evitar el viento “vuelca lanchas” por 20GTQ.

El segundo día fuimos hasta el otro embarcadero para tomar una barca (55GTQ) hasta Santiago Atitlán, el pueblo con más actividad del lago, después de Pana.

Al pueblo se puede subir andando (es como ir al gimnasio gratis) o en tuk tuk. Estos conductores de tuk tuk te ofrecen también llevarte a los miradores (por unos 100GTQ). A nosotras nos pareció caro, porque los embarcaderos son realmente los mejores miradores que hay al lago, pero con este tour os dan la opción de verlo desde arriba y os llevan también al Parque de la Paz, donde en 1990, durante la guerra civil, hubo una gran disputa en la que murieron 13 personas tratando de expulsar del pueblo a los militares que estaban matando y secuestrando a los vecinos.

En este tour tuktukero suelen ofrecerte también ir a ver a Maximón, pero a nosotras nos ofreció llevarnos a “conocerle” por 16GTQ un señor local que nos encontramos en la iglesia. Maximón, o “el dios fumador”, se venera en esta zona de Guatemala y especialmente en Santiago, con fuerte tradición maya. Maximón se representa como un hombre de madera que fuma (a nosotras nos recordó bastante al ekeko andino) y al que se le hacen todo tipo de peticiones a través de uno de sus intérpretes humanos (que entonan rezos y pregarias) y se le hacen ofrendas de todo tipo, aunque las principales son prendas de ropa, tabaco, alcohol y dinero. Lo más curioso de esto es que Maximón cambia anualmente de casa, ya que tras la conquista de los españoles los habitantes del pueblo decidieron ir cambiándolo de lugar para evitar que la figura fuese encontrada y eliminada por ser considerada una práctica herética. Debido a este espíritu nómada de la deidad necesitaréis ir acompañados de algún local que sepa dónde se encuentra y os lleve por un módico precio, al que debéis sumar 20GTQ si queréis tomar fotos. Todo un negocio este de Maximón, ¿no os parece? Pero es una parte muy importante de la cultura y la vida de Santiago, donde hay mucho sincretismo religioso.

Santiago Atitlán tiene además una bonita plaza principal de estilo colonial, donde se encuentra la iglesia principal, y muy cerca está el bullicioso mercado. Lo que más nos gustó de Santiago es poder por fin ver la vestimenta típica de los hombres de la etnia tz’utujil, ya que en la mayor parte de América Latina son únicamente las mujeres las que visten ropas tradicionales. Obviamente en Santiago también hay ropajes tradicionales femeninos, que incluyen el famoso tocoyal, un tocado de 20 vueltas de tela que utilizan las mujeres, normalmente las de alto rango (y las que quieren sacarle unos quetzales a los turistas por una foto) y que es la imagen de la moneda de 0,25GTQ.

Otro lugar interesante de Santiago son los lavaderos. Hay varios lavaderos el pueblo, pero el más cercano y al que se puede ir caminando está muy cerca del embarcadero, lo veréis al llegar en barca a Santiago (mirando desde el lago queda a la izquierda del embarcadero, junto a un parque). No es un lugar turístico, así que respetad las distancias, pero es algo interesante que ver.ç

Al medio día regresamos de nuevo a Pana. Nosotras no visitamos más pueblos, pero hay más, como Santa Cruz, San Pablo, Jaibalito o Sololá, aunque este técnicamente no está en el lago, sino en lo alto de la montaña antes de llegar a Pana (por 3GTQ subes en un chicken bus). Sololá tiene unas bonitas vistas y un transitado mercado, especialmente los martes y viernes, pero si vais a ir a Chichicastenango no merece la pena ir a este mercado también porque es más pequeño. Si queréis ver un mercado enorme no dudéis en invertir un día en visitar Chichicastenango.

Chichicastenango

Chichicastenango, o “Chichi” para los amigos, es el mercado más famoso de Guatemala y se encuentra a unas dos horas de distancia de Panajachel. Los días grandes de mercado son los jueves y domingos, aunque en Guatemala realmente hay mercados siempre en todas las ciudades, jaja. A Chichi se puede ir en transporte local (los famosos chicken bus) o en un shuttle, que es la opción que suele elegir casi todo el mundo por la comodidad de que te llevan y te recogen desde Pana por un precio muy razonable. Nosotras contratamos un shuttle en una de las agencias locales de Pana por 75GTQ cada una (unos 9€) que nos llevaba por la mañana y nos recogía al mediodía, tiempo más que suficiente para recorrer el mercado y el pueblo de arriba a abajo.

El mercado de Chichi se extiende desde la plaza central por todas las calles de alrededor. En este mercado, además de productos locales, podréis encontrar muchísima artesanía y souvenirs (claro, si es que está tan llenito de turistas que hasta pierde un poco el encanto). En la plaza central, además, hay dos edificios religiosos muy importantes: la iglesia de santo Tomás y la capilla del calvario. En ambas se hacen ritos religiosos de tradición maya, que son interesantes de ver. Nos recordó bastante a la iglesia de San Juan Chamula de México. No se puede hacer fotos, ni lo intentéis porque os podéis buscar un problema, pero se puede entrar sin problema siempre que se sea respetuoso.

Otro lugar imprescindible en Chichicastenango es su cementerio, muy colorido y nada parecido a los cementerios europeos, así que merece la pena dar una vuelta por este lugar, que más que un cementerio evoca un pequeño barrio de casas multicolor.

 

Y hasta aquí nuestro viaje por Guatemala, breve pero intenso. Y regresamos a México lindo y querido, muy querido para nosotras.


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El lago Atitlán y Chichicastenango
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