Cataratas del Niágara

Nuestra última parada en la ruta por la costa Este de Canadá fueron las famosísimas Cataratas del Niágara, de las más grandes del mundo y que, obviamente, no queríamos perdernos estando tan cerca.

¿Cómo llegar a Niágara desde Toronto y dónde dormir?

A las Cataratas del Niágara se puede llegar desde numerosos destinos de la Costa Este americana, pero lo más usual suele ser hacerlo desde Nueva York (ya que mucha gente aprovecha sus vacaciones en “la gran manzana” para hacer una escapada al lado estadounidense de las cataratas) o desde Toronto, en Canadá. Desde NY son unas 6 horas de camino y hay multitud de excursiones organizadas que te llevan en el día. Nosotras nunca lo hicimos desde Estados Unidos porque nos parecía un poco paliza, así que decidimos ir desde Toronto, a tan solo 3h de distancia, y así pudimos pasar un par de días allí.

Desde la estación de Toronto tomamos el autobús Greyhound (15CAD/persona) hasta el pueblo de Niágara. Mucha gente, sobre todo los que tienen coche, se alojan en el pueblecito de Niagara on the lake, mucho más tranquilo pero si no tenéis coche lo mejor es alojaros cerca de las cataratas para poder ir andando.

Nosotras utilizamos Airbnb para buscar alojamiento en Niagara y nos salió de lujo. Encontramos una habitación preciosa por unos 28 EUR la noche cerca de la estación de autobuses y a unos 15 min andando de las cataratas. Si os animais a abrir una cuenta en Airbnb os regalamos 25EUR de descuento en vuestra primera reserva 🙂

¿Qué ver en Niágara?

Pues obviamente las cataratas, claro está. Son todo un espectáculo de la naturaleza que no os podéis perder. Tanto en verano como en invierno (absolutamente congeladas) tienen su encanto, y desde todos sus ángulos hay una vista especial. Acceder a pie es totalmente gratuito y podréis verlas tanto desde el lado canadiense (para nosotras es el que mejores vistas tiene porque se ve la caída del agua) como desde el estadounidense, si tenéis a mano el pasaporte.

Hay otra actividad muy común que es verlas desde abajo en un barco. Tanto el lado canadiense como el estadounidense tienen sus propios tours, así que depende de dónde estéis tomaréis uno u otro, pero ambos cuestan alrededor de los 15-20 EUR. preparaos para mojaros pero bien, porque se acercan bastante. Nosotras no lo hicimos porque la verdad no nos pareció tan impresionante una vez allí y porque hacía un frío que pelaba que nos quitó todas las ganas, jaja.

 

De noche iluminan las cataratas con luces de colores que van cambiando (esto sí que hay que verlo desde el lado canadiense) y es precioso, así que aunque arrecie el fresquito os recomendamos quedaros hasta que oscurezca.

Además de las cataratas, podéis acercaros a ver el Whirpool aero car, un transbordador diseñado por el ingeniero español Leonardo Torres Quevedo que lleva en funcionamiento desde 1916…y ahí sigue, trasladando a gente de un lado a otro del cañón cada día, aunque ahora obviamente se ha convertido en una atracción turística (16 CAD). Aunque no queráis montar podéis acercaros a verlo (se llega andando desde el pueblo), es un aparatejo de lo más impresionante.

 

Y por supuesto no podéis dejar de dar una vuelta por el pueblo de Niágara, todo un espectáculo en sí mismo. Casinos, discotecas, locales de apuestas, restaurantes, shows…en fin, que entretenimiento no falta. Podríamos decir que es un querer y no poder ser Las Vegas, pero intentarlo lo intentan, jaja.

 

Y aquí acabaron nuestras vacaciones por la Costa Este, y de vuelta a «casa», a Vancouver, para seguir con nuestra Working Holiday, pero con muy buen sabor de boca por haber visitado esta parte del país que es tan diferente y tiene tantos encantos.


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Cataratas del Niágara
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