Quebec en 3 días

Nuestro primer destino en la ruta por la Costa Este es la preciosa ciudad de Quebec, un pequeño (o gran) trocito de Francia en Canadá.

Quebec

Quebec

¿Cómo llegar al centro de Quebec desde el aeropuerto?
Si llegas a Quebec por aire, lo más probable es que lo hagas al aeropuerto de Jean-Lesage, que está a una media hora en coche del centro. Curiosamente, pese a ser el principal aeropuerto de una ciudad tan importante como ésta, está fatal comunicado con el centro en transporte público.

En Canadá la gente está muy acostumbrada a utilizar el taxi o la app Uber para estos desplazamientos, por lo que todas las señales del aeropuerto te dirigen hacia el estacionamiento de coches. Existe también, en la misma salida que la indicada para ir a los taxis, una parada de bus, el número 78, que te acerca hasta un intercambiador de autobús (Terminus Les Saules) donde se puede coger otro autobús hasta el centro. Lo malo de esta ruta 78 es que tiene un horario algo limitado y puede que os toque esperar mucho hasta el siguiente autobús. Así que si no tenéis pensado alquilar coche o contratar un transfer privado, la otra opción es dar un buen paseo hasta el pueblo más cercano (son unos 20 minutos andando cerca de la carretera hasta la parada, en el cruce entre Rue St. Jaques y Rue Notre-Dame), donde se puede coger el autobús número 80, que deja muy cerca del centro, en la plaza Jacques Cartier. El billete cuesta 3.50$ CAD (unos 2,4EUR y hay que llevar siempre monedas justas, porque no da cambio), se compra directamente en el autobús y sirve para utilizar el transporte público de la ciudad durante 90 minutos.

¿Dónde dormir en Quebec?
Nosotras nos hemos alojado en el Auberge Maeva, situado a unos 5 minutos andando de la estación de autobuses central Gare du Palais. Es un sitio sencillo pero muy limpio. La pareja que lo regenta habla francés y también inglés (ya veréis que en Quebec esto es algo no tan usual, ya que la mayoría de gente habla casi únicamente francés) y son muy agradables y simpáticos. La habitación compartida de 6 camas con baño cuesta unos 30 CAD por persona (20EUR aprox.) e incluye el desayuno, que suelen ser pancakes con sirope de arce (¡el sirope es un imprescindible a probar si venís a Canadá eh!) y pan con mermelada, además de té y café, todo muy rico.

Ruta de 3 días en Quebec:

DÍA 1
El primer día nos lo tomamos con más tranquilidad, ya que habíamos estado viajando toda la noche anterior desde Vancouver. Así que decidimos dar un paseo por el puerto y el centro histórico de Quebec (Vieux-Québec).

De paseo hacia el puerto pasamos por Gare du Palais (la estación central), un precioso y llamativo edificio de aire afrancesado, e hicimos una parada en el mercado del puerto viejo (Marché du Vieux-Port), dónde los locales venden sus mejores productos orgánicos y artesanales. Hay que decir que había muchos turistas, pero también había mucha gente local comprando, y lo tienen todo tan mono que bien merece una visita.

 Gare du PalaisMarché du Vieux-Port

Como ya habíamos hecho hambre (¡cuándo no!) fuimos a comer un menú del día al restaurante Buffet de l’Antiquaire, de camino al puerto. Por unos 15 CAD (10EUR) puedes tomar una sopa o crema, un plato principal y café. La sopa y el plato principal varían cada día pero siempre van acompañados de ensalada, verduras y patatas fritas. Las raciones son generosas y todo estaba muy rico, bastante tradicional.Buffet de l'Antiquaire

Después de recargar baterías fuimos hacia la Place-Royale, uno de los lugares con más encanto de la ciudad, ya que sus edificios te trasladan de inmediato a Francia. Además de algunos restaurantes y tiendas muy bien decorados, aquí se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de las Victorias (Notre-Dame-des-Victoires), que aunque por dentro no es gran cosa, tiene un curioso retablo, poco convencional, que emula un castillo.

Place-RoyalePlace-Royale

Junto a la plaza, situado en la zona baja de la ciudad a las faldas del imponente Château Frontenac, está el distrito de Petit Champlain, el barrio comercial más antiguo de Norteamérica, que después de unos años de gloria quedó casi abandonado hasta que en los 70 decidieron rehabilitarlo por completo y convertirlo en todo un hito de la ciudad. Lleno de galerías de arte, tiendas de artesanos, restaurantes y artistas callejeros que ambientan el lugar con música en directo. Más perfecto no puede ser. Es precioso, no cabe duda, pero de tan “cuqui” que lo quieren poner, casi parece un poco artificial, jeje.

Petit Champlain Petit Champlain

Desde aquí se puede acceder a la zona alta de la ciudad (Haute ville). Nosotras dejamos esta parte para el siguiente día, pero para terminar la tarde fuimos al parque Montmorency a ver las vistas del puerto desde las alturas. Aquí suelen atracar algunos de los cruceros más grandes del mundo, nosotras pillamos allí el Queen Mary II, y hay que reconocer que es bastante impresionante ver un enorme edificio flotante como éste.Vistas al crucero

Otra posible opción para completar el día es visitar el Museo de la civilización (16CAD-11 EUR). Nosotras no nos vimos con ánimos, jeje, pero hemos leído que está bastante bien.

DÍA 2

El segundo día lo pasamos en la zona alta de Quebec (Haute-ville), donde se encuentra el famoso Château Frontenac, más conocido como “el hotel más fotografiado del mundo”. Ha aparecido en tantas series, películas, revistas…que es imposible llevar la cuenta.Château Frontenac

A esta zona alta se puede acceder de varias maneras: por supuesto andando, ya que la subida no es muy exigente; utilizando las numerosas escaleras de los alrededores, entre ellas las famosas Casse-Cou; utilizando el ascensor Faubourg; o montando en el funicular, situado muy cerca de la Place Royal. El funicular es como un ascensor de cristal que no tarda ni un minuto en subir, pero si estáis cansado puede tener su gracia y su encanto (el billete de ida cuesta 3CAD – 2EUR). Una vez arriba, el simple hecho de pasear por sus calles ya es especial, te trasladas a París en un abrir y cerrar de ojos.

Paseamos por el ayuntamiento, con su placita llena de sillas donde más tarde comimos unas deliciosas fougasse rellenas de queso que compramos en la panadería/pastelería Paillard (tenemos que decir que en las panaderías se nota una graaaaaan diferencia entre la región de Quebec y el resto de Canadá. El pan francés es otro mundo. Un mundo mejor, sin duda). Caminando llegamos hasta la basílica de Notre-dame, que comparte plaza con un impresionante edificio de la universidad de Laval. Pasamos por la catedral de la Trinidad, cruzamos la calle de los pintores, llena de artistas muy bohemios vendiendo sus coloridas obras, y por fin llegamos a la Plaza de Armas, donde se encuentra el imponente hotel Fairmont Château Frontenac, un edificio precioso lo mires por donde lo mires y que impresiona por su magnitud. Aunque el presupuesto igual no te da para alojarte en él, sí que se puede pasar al lobby y echar una ojeadita a su lujoso interior.

AyuntamientoNotre DammeUniversidad de Laval Plaza de armas

Château Frontenac Interior Château Frontenac

Desde la plaza de armas, siempre ambientada por músicos locales, se accede a la Terrasse Dufferin, desde donde se tienen unas espectaculares vistas tanto del puerto como de la parte baja de la ciudad y por supuesto del hotel Fairmont. Te puedes sentar allí un buen rato y ver a los cientos de turistas sacando miles de fotos, e incluso visitar el pequeño museo subterráneo de las ruinas del antiguo fuerte y Château Saint-Louis, que fue el hogar de los gobernadores más de 200 años. En 2017, con motivo del 150 aniversario de Canadá, la entrada es gratis. ¡No sabéis la de dinero que nos hemos ahorrado en parques naturales y sitios históricos nacionales por estar aquí en 2017!

Terrasse DufferinRuinas

Al final del paseo empiezan unas escaleras que te llevan hacia una zona aún más alta, donde se encuentra la Citadelle. Las escaleras se las traen, son para tomárselas con calma e ir haciendo paradas, porque hay unos 300 escalones si no recordamos mal. Para entrar a la ciudadela hay que pagar 16$CAD (11 EUR), pero la verdad es que como a nosotras las armas y las historias de guerra nos aburren un poco, decidimos saltarnos el museo e ir bordeándola hasta llegar al parque Terrasse Pierre-Dugua-De-Mons, una gran pendiente de hierba desde donde se ve el espectacular Fairmont, y allí estuvimos sentadas un buen rato contemplando la belleza de la ciudad. Merece la pena esperar a que anochezca un poco para ver el hotel iluminado y después bajar hasta el Petit Champlain, que si ya es bonito de día, la iluminación nocturna con luz lo hace aún más encantador.

Vistas del Château Frontenac desde Terrasse Pierre-Dugua-De-Mons

DÍA 3

El último día fuimos a visitar la Assemblée Nationale, sede del Parlamento provincial, y aunque nos lo encontramos cerrado por obras, pudimos ver lo majestuoso que es desde el exterior y los preciosos jardines que lo rodean.

Assemblée NationaleAssemblée NationaleJardines Assemblée NationaleDesde allí llegamos hasta el Battlefields Park (el Parc des Champs de Bataille), el pulmón de la ciudad, y paseamos hasta llegar al Museo de Bellas Artes. La verdad es que el parque no es nada del otro mundo. Es mono pero no tiene nada destacable, seguramente lo disfrutas más si vives en la ciudad y vas ahí a hacer deporte. Pero saliendo del parque descubrimos una zona bastante auténtica alrededor de la Avenida Cartier y en dirección hacia la iglesia de San Juan Bautista, donde vimos que SÍ viven los quebecois, ya que hasta ese día pensábamos que Quebec era una ciudad casi de cartón piedra donde no vivía gente, sólo había turistas, jaja.

Iglesia San Juan Bautista  Calle quebec

Para terminar, nos acercamos hasta la Puerta Saint Jean y recorrimos parte del sitio histórico de las fortificaciones de Quebec, también gratis en 2017 🙂 Después comimos en Casse-crepe Breton, en la calle Saint Jean, unos crepes super ricos y bastante bien de precio teniendo en cuenta la zona (por eso siempre hay una larga fila de gente esperando fuera del minúsculo local).

Puerta St JeanCasse-crepe Breton

Y colorín colorado, la visita a esta auténtica ciudad de cuento se ha acabado. Hay que decir que Quebec nos ha enamorado, porque es una ciudad preciosa y todo está muy bien cuidado. Nosotras pasamos 3 días allí porque teníamos tiempo suficiente, pero en 2 días se puede ver perfectamente todo lo fundamental, es una ciudad pequeña. Aunque seguramente hay quien quisiera quedarse a vivir allí toda la vida, no nos cabe duda, porque de verdad que Quebec es una ciudad bonita a rabiar.

¡Si te ha gustado compártelo en tus redes! Nos harás muy felices 🙂

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6 thoughts on “Quebec en 3 días

  • 19 octubre, 2017 at 09:30
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    Viajazoooooo!!! Me alegro de que os gustara, a mi me enamoró!
    ¿No cogisteis el ferry para ir hasta Levis?, tienes unas vistas super chulas del Chateau y de la Basse Ville… Nosotros lo cogimos con bastante frío y la otra orilla estaba totalmente nevada, pero mereció la pena, es chulísimo!!
    Besos chicas 🙂

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    • 19 octubre, 2017 at 17:39
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      ¡Nos encantó, Carla! Gracias por todos tus consejos, nos sirvieron mucho, la verdad. Lo del ferry pues no lo cogimos porque como después íbamos a ir a la Isla de Orleans (esta parte está en el próximo post sobre el road trip en la provincia de Quebec) pensamos que desde allí tendríamos una buena panorámica, y la verdad es que desde Santa Petronila, si el día está claro, se ve la ciudad bastante bien. Pero te agradecemos que pongas lo del ferry Levis aquí porque a mucha gente le puede servir el consejo 🙂 Un abrazo.

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  • 19 octubre, 2017 at 12:18
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    Me ha encantado, que ciudad tan bonita, parece sacada de un cuento, el hotel precioso, sin palabras, la comida tiene muy buena pinta, y vosotras guapisimas. Da gusto leer y ver las fotos que publicais en el blog, por el cariño y mimo que le dedicais. Seguid mostrandonos tantas cosas bonitas y curiosas.Un beso enorme.

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    • 19 octubre, 2017 at 17:35
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      Muchas gracias Manoli. La verdad es que la ciudad es una belleza, muy europea pero americana a la vez. Y muchas gracias por el cumplido, le intentamos poner todo el mimo del mundo a lo que escribimos para que la gente que lo lea esté un poquito más cerca de lo que nosotras hemos experimentado. Un abrazo

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  • 19 octubre, 2017 at 13:25
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    Como siempre,dais mucha información de Quebec,que siempre puede ser útil.
    Es cierto que mantener un blog cuesta mucho y más si tenéis tantas liadas laborales,pero siempre que podáis,seguir escribiendo que a futuro,esta documentación podría ser muy válida.Animo
    Pues eso,que todo siga muy bien 👌

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    • 19 octubre, 2017 at 17:32
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      ¡Gracias Julián! La verdad es que es complicado sacar tiempo para escribir (porque no sólo es escribir, sino seleccionar fotos, maquetar, añadir webs, mapas, etc etc etc) pero hacemos todo lo que podemos y cuando alguien nos escribe para decir que les ha servido la información…pues todo el esfuerzo ha merecido la pena. Un abrazo

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